¿Se pueden ceder mis datos a terceros?

 

Muchas personas se preguntan si las empresas de recobro son legales y si se pueden ceder los datos personales a terceros. La respuesta es que sí y aún más: es una actividad que existe desde que existen relaciones de intercambio entre los miembros de una sociedad, es decir, desde hace miles de años.

 

Sin irnos tan lejos en la historia, ahí tienen a El Cobrador del Frac, que no es fruto de la sacudida económico-estructural actual, sino que nació hace 24 años y que proclama a Miguel de Cervantes como ilustre predecesor (fue "cobrador" de deudas para la alcabala de Granada). Encontramos cobradores hasta en la Biblia. Y no solo se dedicaban a los impuestos sino que en la Edad Media ya existían los mediadores entre acreedores y deudores. Y se especializaron. Una de las formas de señalar al moroso, al igual que al que incumplía un acuerdo, era la parodia.

 

El derecho del acreedor de cobrar su deuda está plasmado en el artículo 1096 y 1101 del Código Civil. El artículo 1096 reconoce la posibilidad del acreedor de "compeler", es decir, "obligar" al deudor a que realice la entrega. Y el artículo 1101 le reconoce el derecho a hacerlo por vía judicial o extrajudicialmente, que es la primera vía por la que se opta debido a que es mucho más barato.

 

La Ley Orgánica de Protección de Datos entiende que en los casos de cobro de deudas, la cesión de datos a terceros es lícita, siempre dentro de unos límites que han quedado plasmados en la Ley General para la Defensa de Consumidores y Usuarios 1/2007, y que se resumen en que hay que respetar en todo momento los derechos de los deudores a su intimidad personal y familiar, a su honor y a su imagen. Son derechos fundamentales que están en el artículo 8 de la Constitución, la cual también proclama el derecho de cada ciudadano a obtener los medios para su mejor defensa.

 

Para esa mejor defensa es imprescindible tener toda la información sobre la deuda que se reclama, para lo que a su vez hay que reclamar esa información, máxime si los contratos son verbales.

 

El "morosólogo" Pere Brachfield, de la Asociación Española Profesional Gestores de Cobro, explica en su blog, que son los tribunales de justicia los únicos que pueden dictaminar si hay una deuda cierta e impagada.

 

Y esto porque "sin una resolución judicial firme nadie puede ser obligado a pagar una (presunta) deuda ni puede ser considerado definitivamente como moroso por mucho que existan documentos que, teóricamente, demuestren la existencia de una deuda. Es así, porque en rigor, ningún documento por sí mismo prueba íntegramente los hechos constitutivos de una pretensión de cobro del acreedor; todo documento debe ser evaluado por el Tribunal para determinar si se puede considerar verosímil y probable que la deuda exigida sea cierta, lícita, líquida, determinada, exigible, vencida e impagada", sostiene.

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