Nuevo varapalo del Supremo a las cláusulas suelo

El Tribunal Supremo acaba de dar un nuevo varapalo a las cláusulas suelo cuando son abusivas, es decir, en la mayoría de los contratos hipotecarios en los que han sido incluidas, por falta de transparencia en el contrato y falta de información al contratante sobre qué repercusión tiene en sus cuotas mensuales. Es la primera sentencia, en este sentido, en contra de Bankia.

 

La Sala Civil del Supremo ha declarado nulas estás cláusulas en ocho contratos de Caja Segovia, que ahora es Bankia, se informa en www.poderjudicial.es. Y ello, esto sí que es importante, porque " se rechaza la alegación de la entidad financiera de que las escrituras fueron leídas por los notarios y que los clientes fueron advertidos de la posibilidad de su lectura, ya que ello no suple el deber de explicación ante los usuarios".

 

La conocida como cláusula suelo es un límite a la baja del interés variable del contrato hipotecario, interés que tiene como referencia el Euribor. De tal forma que si una hipoteca tiene un límite, por ejemplo, del 3 por ciento, por mucho que baje el Euribor, el deudor seguirá pagando un 3 por ciento. El Euribor, a fecha de este jueves 23 de octubre, está a 0,34 por ciento. 

 

La sentencia reitera los criterios sobre las condiciones que convierten en abusiva una cláusula suelo que estableció en su sentencia del 9 de mayo de 2013, sobre todo en lo referente a falta de transparencia. 

 

Sin embargo, sigue sin pronunciarse sobre la devolución de cantidades por lo cobrado de más, al afirmar que “la Sala se ve imposibilitada de examinar las consecuencias de la declaración de nulidad de la cláusula suelo a la hora de declarar si las cantidades cobradas por el banco en aplicación de dicha cláusula habrían de devolverse al consumidor, ya que tal cuestión fue  rechazada en primera instancia y no fue recurrida en apelación por la parte perjudicada”.

 

Si le cobran por quedarse en número rojos, reclame. Casi seguro que le están robando

Una de las prácticas bancarias y de otras entidades financieras más abundante es el cobro de una comisión, que suele rondar los 30 euros, por quedarse en números rojos. Y porque es abundante, cada vez hay más sentencias contra los bancos por ese pastón que se embolsan año tras año, sin que responda a un servicio efectivamente prestado. En otras palabras, le están robando. 

 

Es lo que se llama comisión por posición deudora. Y no, no son comisiones legales en muchos casos. Y no sólo hablamos de quedarse en números rojos en las cuentas bancarias, sino también de las comisiones por devolución de recibos de otros productos financieros, como las tarjetas de crédito. Anímese a reclamar y si llega el caso, a denunciar. 

 

Algunas financieras le dirán que las comisiones "están respaldadas por el Banco de España". Nada más lejos de la realidad. El mismo Banco de España sostiene que "debe quedar absolutamente claro que el devengo de la comisión está vinculado a la existencia efectiva de gestiones de reclamación realizadas ante el cliente deudor, algo que, a juicio de este Servicio de Reclamaciones, no queda justificado con la simple remisión de una carta periódicamente generada por el ordenador". 

 

En 2013 los bancos se embolsaron por todo tipo de comisiones la cantidad nada despreciable de 18.400 millones de euros. De esta cantidad aproximadamente entre el 30% y el 35% corresponden a comisiones declaradas ilegales y, por tanto, nulas por la práctica totalidad de las audiencias provinciales españolas. 

Un dato más alentador es que se han dictado más de un centenar de sentencias favorables a los consumidores en año y medio, según el Consejo General del Poder Judicial. Pese a ellas, los bancos y otras entidades financieras ponen a sus reclamantes al límite de buscar ser demandados para poder defenderse, de verdad, ante un juez. 

 

En Legalaria hemos iniciado campaña contra las comisiones por descubierto y por devolución de recibos. 

 

 

Conseguimos que el Banco Pastor deje de aplicarle el suelo a una cliente

Otra buena noticia. El Banco Pastor, ahora parte del Banco Popular, ha dejado de aplicar la cláusula suelo a una cliente de Legalaria, y lo ha hecho sin obligarle a firmar una novación, es decir, un nuevo contrato, sin hacerle pagar gastos de notarios y lo más importante, sin hacerle firmar renuncias a sus derechos esenciales como consumidora, como es el derecho a reclamar, ahora y siempre que sea necesario. 

 

Se ha hecho tal y como el Tribunal Supremo indicó que debía hacerse en su famosa sentencia de 9 de mayo de 2013, al calificar de abusivos cientos de contratos bancarios de Nova Caixa, BBVA y Cajamar por la falta de transparencia e información sobre la cláusula suelo. Se trata de declarar la cláusula suelo nula y dejar de aplicarla. Punto. No son necesarias novaciones ni más firmas. 

 

La cliente constató que la cuota hipotecaria de este mes era significativamente menor a todas las anteriores y que ello coincidía con que el Banco de España, en la fase final de reclamación por este motivo, le había hecho llegar el expediente de la reclamante al Banco Pastor-Grupo Banco Popular. 

 

Eso no quita para que demos el siguiente paso que es acudir a la vía judicial para reclamar las cantidades indebidamente cobradas desde hace más de siete años en que se firmó el contrato hipotecario. Otra buena noticia para todos los clientes y usuarios del Banco Pastor y, por extensión, del Banco Popular. 

 

 

Eliminada la cláusula suelo sin ir a juicio

Legalaria ha conseguido la nulidad de la cláusula suelo sin necesidad de ir a juicio. En el caso de este cliente, Bankia le ha remitido un burofax por el que le anuncia la eliminación de los topes de la cláusula de interés variable, que eran de un 3,5% (suelo) y un 7% (techo). Aunque no había un grave desequilibrio entre uno y otro, creemos que estaba claro que el contrato hipotecario se firmó sin tener un conocimiento claro ni información suficiente sobre qué se firmaba. Y así lo defendimos. 

 

Por ejemplo, no se había proporcionado un simulador  de aplicación de esos variables en otros productos financieros, de forma que el cliente se pudiese hacer a una idea de en qué consistían el techo y el suelo, ni tenía los conocimientos financieros para discernir cómo le afectaba la aplicación de esos topes a la cuota mensual que se comprometió a pagar durante casi 300 meses. 

 

La nulidad de las cláusulas suelo y techo (el máximo histórico al que ha llegado el euribor es un 6,6% y se dio en 2007) se logró en vía extrajudicial, que en Legalaria consideramos esencial para la resolución de conflictos, además de que logramos una información esencial de cara a plantear una demanda judicial, si es que no queda otra. Algunas organizaciones de consumidores, como OCU, creen que ir l Banco de España es perder el tiempo, ya que sus resoluciones dejaron de ser de obligado cumplimiento en 2011, y cada entidad financiera /(todavía) hace de su capa un sayo. 

 

Es, sin duda, otra buena noticia para Legalaria. El siguiente paso es analizar al detalle las nuevas condiciones del préstamo hipotecario. No cabe novación alguna, porque lo único necesario es dejar de aplicar la cláusula. Tampoco cabe una subida del diferencial, que en algunos casos es tan gravoso como el suelo. Ni cabe firmar renuncia alguna a los derechos que nos asisten como consumidores y ciudadanos de la Unión Europea. 

 

Tras la nulidad de esa cláusula en el contrato, pediremos la devolución de las cantidades indebidamente cobradas por ese suelo desde que se firmó el contrato. Primero, por las buenas y de la forma más económica, y si no dejan otra opción, ante un juez o jueza. 

 

 

 

 

Nuevo palo del Tribunal de Justicia de la UE a la "renovada" ley hipotecaria española

 

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha vuelto a poner la cara colorada al Ejecutivo español y su "nueva" legislación hipotecaria, que fue remodelada a raíz de la sentencia de marzo de 2013 en la que dijo claramente que en España no se había adoptado la Directiva de protección a los consumidores 93/13/CEE, del Consejo de Europa, de forma que los afectados por un desahucio quedaban en clara desventaja ante los demandadores del mismo. 

 

Una vez más son los jueces y los tribunales los que están marcando la pauta en materia hipotecaria y de defensa de los consumidores, con todas sus consecuencias. Tras la sentencia de marzo de 2013, el Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) ha vuelto a dictar el pasado 17 de julio de 2014 un fallo que deja claro el abuso de los poderosos sobre los ciudadanos, ya que si la resolución judicial en primera instancia, es decir, en el primer juicio, era favorable a los bancos, el/la afectado/a no podía apelar en segunda instancia. Le tocaba, o mejor dicho, aún le toca, aguantarse. Pero, ahhh, si el favorable era el afectado/a, el banco si podía recurrir. 

 

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