Internet: ¿sabemos protegernos?

¿Sabemos realmente cuáles de los datos sobre nosotros u otros que aportamos a internet?

 

¿Sabemos cómo proteger nuestra intimidad internaútica?

 

 

Dato personal es cualquiera que identifica o que podría identificar a una persona. “La IP, o número de acceso a internet, es otro dato personal que deja rastro sobre el internauta. Incluso cuando firmamos en una tableta u otro dispositivo, se quedan registrados unos datos biométricos, como la profundidad de la firma o los trazos”, explica Chema Alonso, informático especialista en agujeros en seguridad en la Red.

 

La mayoría no caemos en esos detalles. Incluso si vemos en los buscadores nuestro nombre, teléfono, dirección de nuestra vivienda y hasta un mapa de cómo llegar a ella, la reacción de los afectados es tibia y pocos se animan a denunciar el hecho ante la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD). Es lo que ocurre, por ejemplo, con los directorios de teléfonos de búsqueda inversa, prohibidos por la legislación española, pero que campan a sus anchas por Google.

 

“En Legalaria nos hemos puesto en contacto con algunos afectados, que no sabían que estaban perfectamente localizados gracias a esos directorios como Infobel o ABCTelefonos. Basta con poner el número fijo en el buscador. Muchos se han mostrado indignados, pero muchos más se muestran indiferentes o se encogen de hombros porque piensan que la defensa de su intimidad es casi imposible”, sostiene la abogada de Legalaria, Ágora Rosales Merenciano.

“Nosotros creemos que no es así, aunque haya que llegar al mismo Tribunal de Justicia de la UE”, añade Rosales Merenciano.

 

Los datos personales pueden ser básicos, como son el nombre, apellidos, dirección, DNI, teléfonos, correo electrónico…; medios, como los datos relacionados con la Hacienda Pública, servicios financieros, solvencia patrimonial, infracciones penales o administrativas…; o de protección alta, como la ideología, la religión o cualquier creencia, la vida sexual, los relacionados con intereses políticos o sindicales, y todos los vinculados a la salud, como son los historiales clínicos de los pacientes.

 

En el juzgado de Instrucción número 2 de Santa Cruz de Tenerife se investiga en la actualidad el acceso no consentido (hasta 23 veces en un solo día) por parte de dos celadores al historial digital de una paciente que recibió tratamiento en el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria.

 

La denunciante alega una violación descarada de su intimidad, ya que en su historial aparecen incluso fotografías y radiografías de su cuerpo, y ello porque los dos celadores denunciados no tenían intervención alguna en el tratamiento médico.

 

El acceso de los mismos al historial clínico ha puesto de manifiesto fallos en los protocolos  de seguridad para acceder a los contenidos de la intranet del centro hospitalario, que podrían ser motivo de sanción (hasta 601.000 euros) por parte de la Agencia Española de Protección de Datos. En la actualidad, además de los celadores, están imputadas en esta causa la gerente del Hospital, Mercedes Cueto, y la propia Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias.

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